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Cobranza Judicial: Qué hacer ante un embargo

Las reglas del Juego

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Normalmente cuando una persona entra en morosidad consolidada -atraso por más de seis meses- ya se ha desarrollado un proceso denominado Cobranza Extrajudicial.

En esa situación está más del 50% de la población económicamente activa (los que tienen trabajo), por lo tanto no se trata de una situación tan anormal como uno podría creer. Durante ese proceso usted ha recibido cartas y llamadas, las que se van poniendo más insistentes en la medida en que la morosidad aumenta a un punto en que la empresa de cobranza estima necesario hacer una acción legal para obtener el pago de lo adeudado.

Durante el proceso de cobranza extrajudicial se aplica una normativa conocida como Ley 19.659 la que está ampliamente descrita en la página correspondiente a Deudas. Aquí nos concentraremos en la etapa que se inicia con la demanda ejecutiva.

La demanda ejecutiva
La demanda ejecutiva es una acción legal de efectos jurídicos bastante rápidos y concretos: una primera acción que se denomina apremio en donde el demandado es llamado a pagar la deuda o llegar a algún acuerdo con el acreedor. La primera señal de que usted ha sido demandado se recibe mediante una Notificación de la demanda hecha por un receptor judicial. En ella usted puede recibir el texto de la demanda o simplemente ser notificado "por cédula", esto es, le tiran un papelito por debajo de la puerta si es que no hay nadie en casa. A partir de ese momento se le da por notificado. Usted puede concurrir ante el receptor judicial para hacerse cargo de la demanda. Es bueno tener claro que el receptor judicial no está facultado para negociar a nombre del demandante. El simplemente lleva a cabo las acciones judiciales que el tribunal ordene.

Si la deuda no se paga o no hay acuerdo, se procede al embargo nominal de bienes y especies, que consiste en un listado de bienes embargados realizado por un receptor judicial (funcionario adjunto a los tribunales investido con capacidad legal para desarrollar el embargo. Ningún otro funcionario puede realizar el embargo). Dichos bienes embargados permanecen bajo la custodia temporal del demandado en el mismo lugar en que fueron embargados. Una vez practicado el embargo, ninguno de los bienes o especies embargados puede ser movido del domicilio. Si usted lo hace, será declarado en rebeldía y sobre usted pesará una orden de captura inmediata. El receptor judicial dispone de una orden de descerrajamiento y puede actuar con auxilio de la fuerza pública.

Una vez practicado el embargo, los bienes embargados permanecerán en el domicilio del demandado. Se dejará correr un plazo variable de dos meses para dar tiempo al deudor a pagar o repactar la deuda. Si ello no ocurre,  se procederá al retiro de los bienes y especies para su remate.

Tenga presente que los bienes o especies que pueden ser embargados son prácticamente todos los que existan en el domicilio del demandado, a excepción de su cama y la cocina. También se excluyen sus herramientas de trabajo (cosa que casi nunca se respeta).

Si alguno de los bienes embargados no es propiedad del demandado existe un recurso denominado Tercería que puede interponerse ante el tribunal correspondiente.

 

Como proceder para evitar el embargo y retiro de especies
  • Pagar lo señalado por el tribunal el que incluirá gastos de cobranza, intereses y costas (lo que le cuesta al tribunal hacer el proceso).

  • Repactar con el acreedor la totalidad de la deuda. El efecto jurídico de repactar la deuda es que deja sin efecto el juicio y la demanda ejecutiva debe ser retirada. Sin embargo, la deuda aumentará considerablemente por los intereses y gastos de juicio que puede aplicarle el demandante o acreedor. Además, se le exigirá un aval u otro tipo de garantía

  • Mediante consignación. Este es un trámite que se realiza directamente en el tribunal por el demandado y consiste en un depósito especial hecho a la cuenta del tribunal y un escrito en el que se deja constancia del depósito. El procedimiento es muy sencillo y no requiere la participación de un abogado: el primer paso, es obtener el número de la cuenta del tribunal en el que se está tramitando su causa (estos datos aparecen en el texto de la demanda), para ello es necesario concurrir al tribunal correspondiente y solicitar en informaciones el número de la cuenta del tribunal. En segundo lugar, usted debe concurrir al Banco del Estado más cercano al tribunal y solicitar una boleta de depósito para trámites judiciales. En tercer lugar, usted hace el depósito el que, en principio, debe ser una suma del orden del 30% de la deuda. Con el original de la colilla timbrada del depósito bancario, se hace acompañar por un escrito denominado Consignación y se presenta al tribunal correspondiente. Obtendrá un comprobante de la presentación timbrado por el tribunal.

  • Este trámite usted debe realizarlo mes a mes hasta que considere que la deuda se ha pagado. En ese momento usted solicitará al tribunal la Liquidación de la deuda.

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¿Qué es la Tercería?

Cuando se da el caso de que uno o todos los bienes embargados pertenecen a una persona que no es el demandado o deudor o su cónyuge (si están casados con comunidad de bienes), existe una acción legal denominada Tercería que tiene por objetivo dejar sin efecto el error cometido en el embargo.

La tercería puede ser Tercería de Dominio (cuando existe comprobante legal o factura que individualiza la especie embargada a nombre de otra persona distinta del deudor)  o  Tercería de posesión (cuando el bien embargado es propiedad de un tercero que no es el deudor según la declaración de testigos).

Este trámite debe ser hecho con patrocinio de un abogado y debe presentarse antes de los cinco días de practicado el embargo.

La tercería debe ser hecha a nombre del sujeto perjudicado, es decir, del dueño de las especies que no es el deudor o demandado. 

Si la tercería es acogida el tribunal ordenará el inmediato levantamiento del embargo que pesa sobre esas especies.

En algunos casos, el tribunal acoge la tercería incluso el mismo día del remate, pero se entiende como plazo máximo para presentarla no más allá de cinco días hábiles de practicado el embargo.

 

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